El paradigma actual de consumo enfrenta limitaciones que hoy hacen eco en nuestro estilo de vida. Cada día resuena un poco más las palabras economía azul y desarrollo sustentable; y, en este sentido, la micología y los hongos tienen un potencial enorme. Desde FungiCosmos consideramos que los hongos representan el primer paso al sendero sustentable, como veremos que ocurre en la cervecería integral que desarrollan los namibienses.

La producción tradicional de cerveza genera grandes volúmenes de desechos orgánicos y disipa enormes cantidades de energía a lo largo del ciclo, durante la pasteurización, la cocción del sustrato y en forma de energía potencial remanente en el bagazo (residuo de materia después de extraído su jugo). Solo un bajo porcentaje de los nutrientes del grano realmente se utilizan en el proceso, quedando la mayoría de las proteínas del grano sin utilizar. A pesar de esto el bagazo se convierte en desperdicio y habitualmente termina en sitios de deposición final de residuos sólidos urbanos o como forraje para animales, pero la dificultad para digerirlos favorece la producción de gases como el metano (gas de efecto invernadero). Como mucho, el ciclo tradicional finaliza en este punto.

Por otra parte, la comunidad cervecera de Namibia diseño una manera de integrar cadenas de valor, la producción holística de cerveza, transformando residuo en recurso y generando un valor agregado en diferentes puntos de la cadena. El grano descartado del bagazo se convierte en sustrato para hongos comestibles, en este caso para Gírgola (Pleurotus ostreatus), esta es la base y el primer paso. Luego de que el sustrato rindió su máximo, gran parte de la proteína está en el micelio remanente, lo que resulta ser de gran palatabilidad y valor nutricional para el ganado,esto se traduce en mayor rendimiento (más carne). Como próximo paso los namibiences recogen las excretas de los animales, ricas en materia orgánica y microorganismos patógenos y la almacenan en un biodigestor, donde bacterias anaerobias proliferan generando metano en el proceso. Este gas puede ser utilizado para cocinar o calefaccionar, inclusive para pasteurizar el sustrato para el próximo cultivo. El efluente final emergente del biodigestor está ahora libre de microorganismos patógenos y a la vez contiene nutrientes. Este líquido nutritivo es utilizado para generar biomasa con algas, que sirve como alimento para criaderos de peces. Como se puede ver en este ciclo de bajas emisiones cada desecho forma parte de una nueva cadena, diversificando productos a través de una mirada integral.

Todo este ciclo no hubiese sido posible sin la primera trasformación realizada por los hongos. Como este ejemplo hay cientos de intervenciones fúngicas a lo largo de la cadena de valor. Medicina, alimentación, enzimas para procesos industriales, combustible y mucho, mucho más. Existen muchas variantes a este sistema que pueden adaptarse a diferentes necesidades regionales. Necesitamos adaptar nuestros sistemas productivos para lograr una perspectiva holística, que permita una trasformación del paradigma orientado hacia los objetivos de desarrollo sustentable.

Desde FungiCosmos creemos que este primer salto lo darán los hongos, y estamos apostando fuerte a esto a través de proyectos de vinculación tecnológica.

 

Bibliografía

Fungi and Sustainability Ron Spinosa*

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